Quizás cuando me enamore perdidamente de él
pueda entender el lenguaje de aquellos ilusionados
acompañantes, que danzan y danzan en dichosa alegría
mientras sentada los observo asqueada, probablemente
cuando aquella flecha roja atraviese mi corazón
y sufra, y ame con toda mi cordura, los entienda
y baile, y baile con una felicidad enorme
mientras desde abajo gente asqueada me observe
ser tan dichosa y feliz.
Quizás cuando la flecha deba caducar por su fecha
de vencimiento, mi corazón se rompa
mis ojos se llenen de lágrimas, y pierda la razón
en tanto dolor. Y aquellos que me observaban con envidia
me digan "te lo dije".
Pero como aún no sucede, prefiero soñar con nadar
a tu lado, junto los delfines. Total nada es real, no,
Nada lo es.
lunes, 13 de octubre de 2008
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