Se ha cometido un crimen, en nuestra amada Francia, un hombre ha sido asesinado a las 4 a.m aproximadamente, pero se ha descubierto su cadáver a las 6 a.m, la hora maldita de Francia, la hora en la que el frío penetra hasta lo más profundo de la conciencia y congela corazones. Su cara pálida con los ojos muy abiertos, su cuerpo abrazado por las frías calles matutinas rodeado de su propia sangre y su cabello canoso algo teñido por el polvo del piso.
El hombre se llamaba Arthur Babineaux, lo conocía hace muchos años, éramos amigos y hoy esta muerto en la calle que yo debo proteger como el policía del sector. Ha sido impactante verlo tirado en la calle con sus ojos grises sin ese brillo especial y con sus delgados labios resecos por el beso del final, su muerte ha sido escalofriante, varias apuñaladas en su espalda, en su dorso, y varias partes de su cuerpo.
Mi amigo Arthur adoraba viajar a Sainte-Catherine y fumar en esa larga calle, sin importar lo lejos que estaba, pues nosotros nos desarrollamos y vivímos en los sitios más habitados de Deuil-La Barre, en la queridísima Rue Mont Brouard para ser exactos, aquí casi nunca suceden estas cosas, que lástima que haya sido mi querido amigo el que se encuentra muerto a mi pies en las calles de nuestra amada tierra.
Como policía que soy, debo investigar sobre este asesinato (que escalofríos siento al pronunciar estas palabras), olvidar que es mi amigo e buscar al homicida sin importar el tiempo que aquello me lleve. En camino a la casa de Arthur no dejaban de venir a mi los millones de recuerdos con el y su familia, éstos últimos son los mayores sospechosos... Que horror, mi segunda familia es sospechosa del crimen más horrible en este último tiempo aquí en la Rue Mont Brouard.´
Al llegar al domicilio de mi difunto amigo, salio en pijama su esposa, mi amiga y sospechosa Almérinda Fortescue con su cabello rubio despeinado y ojeras marcadas, pero sabía perfectamente hace un buen rato ella estaba en pie.
- ¿Aurélien? oh si eres tú, ¿Qué haces aquí a esta hora? ¿por qué tienes esa cara?, ven pasa adelante... ¿Quieres un café o algo?, Si quieres pue...
- Calláte Almérinda, traigo malas noticias y un café no puede cambiarlo (dije con un hilo de voz y una pena que me perforaba en el interior), se trata de Arthur.
- ¿Qué sucede?¿Le ha sucedido algo a mi esposo?
- Bueno él ha sido brutalmente asesinado, encontramos su cadáver y bueno, ya sabes... No ha sido fácil para mí. Cumplo con el deber de informarte como tú amigo, pero como policía debo interrogarte para llegar a la verdad.
- Dios mío ¿Arthur?¿estás seguro?, demonios... no puede ser verdad, ¡No lo puedo creer!
Sus ojos no expresaron dolor alguno, solo sorpresa. Unos minutos más tardes no hemos sentado en el antiguo living para poder interrogarla de manera más cómoda y sentirme por unos instantes en compañía de mi buen y fiel amigo.
Entonces Almérinda, cuéntame sobre tu relación con el fallecido y lo que hacías a las 4 a.m el día de hoy.
Junto sus manos, abrió sus grandes ojos con pestañas perfectas y comenzó a hablar...
To be Continued
jueves, 2 de abril de 2009
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