martes, 10 de marzo de 2009

Definitivamente... fue un lindo momento frente al caos.
Ella lo observo a su lado, lo miro detalladamente; su piel lisa pero imperfecta, sus ojos claros con algunas arrugas de tanto sonreír, sus labios rosados que sólo le pertenecían a ella y su corazón se agito. Siempre era lo mismo luego de cada discusión, sin duda se amaban y ese era el mayor problema.

Te lo diré una sola vez, y no pienso volver a repetirlo -Dijo ella segura de sus palabras pero nerviosa- Te amo, no quiero ser tu vida, ni ser la persona más importante para ti, yo sólo quiero ser parte de tu vida, no quiero que me ames más que a nada, sólo me conformo con que me ames, no necesito más, ser minimamente importante para tí y compartir tus momentos (buenos y malos) a tu lado, sentarme con tu familia en la mesa y besar tus labios... sólo con eso duermo en paz, no puedes ser un héroe, yo no quiero a un héroe solo te quiero a tí, con todos tus defectos y virtudes, no necesito más.

La miró fijamente, y la besó... ella se dejo llevar, pérdida en la danza erótica del primer amor.
Es más que mi ausencia de todo este tiempo,
ya no importa que me hayas olvidado
no soy más que una pesadilla, un mal recuerdo
y no me preocupa. Jajaja no puedo seguir engañándote, las cartas antiguas
amarillas por el andar del cruel tiempo y desgastadas por
las lágrimas no dejan de impactarme cada vez que
las vuelvo a leer, mi estómago duele -y mucho-
mientras me miento a mi misma ya no me importa
y tu me has olvidado pero mi discurso es firme ya no me importa
sin embargo, el reloj de arena avanza y yo me quedo atrás
lamentando mis errores y aquellos errores son navajas en mi
mente, el dolor... es indescriptible, el pasado y los recuerdos.
¡Oh Dios! te he perdido y no te recuperaré, nunca más...
¿cómo fue? si estabas en mis brazos, dentro de mi cuerpo
estabas aquí, pero al mirar mi cama solo veo una sombra abandonada
lamentándose.
Creí que mi juego te había convencido, y tú sólo te dejabas perder.
Creí que estabas atrapado en mis engaños, y mi mitomanía termino por arruinarme
mi enfermedad hipocondríaca solo te alejo de mi y yo sonreía por tenerte a mi lado
y el tiempo no alivia mi dolor, y la muerte no se aproxima, la sangre parece seca
el dolor ya no duele y tu, no estás aquí.
Mi obsesión terminará por asfixiarme y no encuentro la paz
soy una dependiente de tu sutileza y de mi enferma manía obsesiva de dañarte.