Antes de ella, el era sólo un enamorado de un cruel reflejo absurdo
era un amor enfermizo, asqueroso pero en el fondo de aquel amor trágico
sólo había amor.
Antes de ella, el estaba enamorado de una niña que jamás ha logrado salir
de las sombras de su enfermedad, de sus depresiones, inseguridades y
orgullo excesivo disfrazado de humildad, él la amaba y ella jugaba... Jugaba
porque era su forma de demostrar su amor, aunque lo niegue ella lo amó.
Antes de ella, el lloraba muy seguido, por las frustraciones de sus errores
ante el amor marchito y torturado de mi sombra, porque se agotaron las excusas
para perdonar, y no quedaba cinismo para simular ser humilde y víctima de los
errores cometidos a veces falsos, a veces no.
Y ahora que está con ella, de su estatura, de su color de piel simplemente perfecta
el masoquismo se perdio en los recuerdos, los juguetes de malabares peligrosos
llenos de engaños ya no están, sin embargo quien estaba antes de ella, no se dio cuenta
de lo acostumbrada que estaba a sufrir y ahora... que es libre, a veces -sólo a veces-
extraña llorar por el dolor estúpido e infantil que el causaba, esas lágrimas monótonas
y sobre todo, sus besos tiritones, como un niño emocionado ante algo que siempre le
parece nuevo.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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